viernes 16 de marzo de 2012

Contra la impunidad en la República Democrática del Congo

Pasan los años pero la situación no mejora. Desde el teórico fin de la Segunda Guerra del Congo, en 2003, el número de violaciones, asesinatos y asaltos en la RDC sigue en aumento. Los informes no se ponen de acuerdo en las cifras, pero sólo hace falta escuchar los testimonios para comprender la magnitud del problema.
El profesor Mbuyi Kabunda, la activista congolesa Nicole Odia y
una representante de Amnistía Internacional, en la Casa Encendida.
Foto:Aurora M.Alcojor
Especialmente preocupante es la impunidad con la que se cometen estos crímenes y la dificultad con las que las mujeres se enfrentan a la hora de denunciar. En un país donde la justicia es todavía débil y donde no se puede hablar de paz por mucho que ya no exista oficialmente una guerra,  la violación se ha convertido en lo que el profesor Mbuyi Kabunda, doctor en Relaciones Internacionales y Profesor del Instituto Internacional de Derechos Humanos de Estrasburgo, denomina “un arma de destrucción social masiva”.  Las violaciones suponen para las mujeres una vida en continuo terror, una esquizofrenia diaria que impulsa muchas a dejar de trabajar los campos más alejados de sus hogares o a cerrar sus puestos en los mercados, limitando así sus movimientos. Un horror que se transmite a los hijos nacidos de estas violaciones y que afecta a las comunidades enteras. Un horror que se suma a los ya vividos durante más de 20 años de conflicto continuado.

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martes 6 de marzo de 2012

"Los africanos (también) vivían por encima de sus posibilidades"

"A principios de los 80 no parecía estar todo perdido (…) Sin embargo, la deuda exterior crecía y la disminución del PIB en relación a una población siempre en aumento obligaba a los países africanos a pedir cada vez más préstamos par equilibrar sus presupuestos. La mitad de las ayudas bilaterales se destinaba a devolver la deuda (…) A partir de1982 se impusieron los Planes de Ajuste Estructural, una especie de panacea para curar a África de todos sus males. Era necesario acabar con el despilfarro del dinero público. De ahí una restricción de los presupuestos (…) También se congelaron los salarios (…) y se recortó la contratación de los ámbitos de la salud y la educación.

Se decretó que los africanos vivían por encima de sus posibilidades” (…) ¡Los más sorprendidos fueron los propios africanos! (…)

Tanzania y Túnez hicieron oídos sordos al FMI aún a riesgo de pedirle menos dinero prestado. Los demás, sin embargo, se sometieron. ¿Cómo prescindir de los préstamos? Los pueblos se empobrecieron, desde luego, pero ¿no les habían dicho que se trataba de una situación transitoria? (...) Al final, la mitad de los países africanos pasaron de la pobreza a la miseria (…)
*

¿Les suena de algo? … No se refiere a Europa ni al año 2012; de hecho, probablemente no sean situaciones comparables pero, qué quieren que les diga, me ha llamado mucho la atención encontrarme con esta introducción al contexto socioeconómico de África en los años 80 y ver que se parece tanto a la nuestra. Ya se sabe que la Historia se repite y nosotros nos estamos lanzándo de cabeza a cometer el mismo error. Vivir en una deuda perpetua no es bueno, desde luego, pero hay que saber cómo reconducir la situación. ¿Qué tal si empezamos poniendo límite a las finanzas, por ejemplo? De lo contrario, terminaremos en el camino que tratábamosde evitar. 

*  Texto extraído del libro “Historia de la Literatura Negroafricana”, Lilyan Kesteloot. Pág. 385 “El contexto económico: afropesimismo”. (Publicado en España en 2009 pero a partir de una versión original, en francés, del año 2004, cuando todavía no se decía de nosotros que vivíamos por encima de nuestras posibilidades).



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lunes 5 de marzo de 2012

Luces en la sombra


El pasado miércoles salió a la venta Luces en la Sombra, un libro de fotografías a favor de la infancia. Una joya que por fin podemos tener entre nuestras manos. 

Una de las imágenes que encontramos en el libro 'Luces en la sombra'
Copyright: Jesús Tejel



Un proyecto en el que las editoras, Raquel Torija Santos y Ana Tourón Porto, han puesto mucha ilusión y muchas horas de horas de trabajo, convencidas de que “hay "luces en la sombra”, luces en las miradas de niños y niñas de todo el mundo, que no pierden la esperanza de tener un futuro y una vida más justos; niños y niñas que nos brindan de forma desinteresada una lección de humildad, constancia, perseverancia, compañerísmo y amistad; que lejos de quejarse ante la adversidad, se muestran felices y optimistas. Ellos son los verdaderos protagonistas de este libro, que recoge sus historias vitales. Si con esta edición conseguimos que sus vidas sean más fáciles, que no tengan que renunciar a sus sueños por falta de medios, sin duda, habrá merecido la pena”.

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viernes 2 de marzo de 2012

¿Inmigrantes nosotros? No, eso no




Que vienen los nordacas” , avisaban ayer desde el blog de Habitáfrica. Se refieren, claro, a los flamantes licenciados de países europeos que buscan su futuro en América Latina y África ante el descalabro actual de sus respectivas economías nacionales. Alertaban, en clave de humor, de cómo se cuelan -nos colamos- en los aeropuertos valiéndose de sus visados de turistas con la pérfida intención de encontrar un trabajo en el que quedarse. Vamos, inmigración ‘ilegal’ pura y dura en busca de algo mejor. Lo que ha pasado aquí hasta hace bien poco.

Claro que la realidad cambia según el punto de vista y lo que aquí eran inmigrantes que venían a quitarnos el trabajo, allí son personal cualificado que seguro ayudará al desarrollo del país. Así, los portugueses se marchan a Mozambique , a Angola  y a Brasil; los españoles a Argentina  –algunos también buscan oportunidades en Guinea Ecuatorial-, y los demás, donde pueden.

Mientras, en Europa, seguimos con nuestras fronteras bien custodiadas, por si las moscas
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lunes 27 de febrero de 2012

¡Felicidades, GuinGuinBali!

Dos años ya dando noticias sobre África. Haciendo coberturas especiales sobre temas que a menudo pasan desapercibidos, ofreciendo reportajes sobre temas tan diversos como Literatura, fútbol o viajes; tratando los temas con profundidad y, en definitiva, acercando un poco más el continente.

Sé, y ellos mismos lo cuentan en su editorial, que no todo ha sido ni mucho menos fácil en estos 24 meses, que han sufrido la falta de recursos y hasta los ataques directos por su militancia en favor de los Derechos Humanos, pero sé también que ha habido muchas alegrías y más que habrá -"1.500 decepciones, 3.000 alegrías; ganamos dos por una", dice Jose Naranjo-y sé que me encanta colaborar con este proyecto.

Por todo eso, ¡muchas felicidades GuinGuinBali! A seguir creciendo y trabajando como hasta ahora, con más ánimo e ilusión si cabe. Hasta la mayoría de edad, por lo menos, como decía uno de los comentarios.

Enhorabuena, Txema, Laura y Pepe.


Algunos de los especiales realizados por el equipo de GuinGuinBali.

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viernes 24 de febrero de 2012

Somalia: 50 años de destrucción

Estas dos imágenes, sacadas del especial elaborado por The Guardian coincidiendo con la celebración en Londres de una Conferencia internacional para dilucidar el futuro de Somalia, nos dan una buena idea de lo que ha pasado en el país en estos últimos 50 años. La primera imagen es de 1969; la segunda de 2011.





Son 50 años casi de golpes militares, enfrentamientos tribales y guerra ininterrumpida; 20 sin gobierno real y muchos siendo el vertedero de Europa. Una catástrofe dificil de arreglar. Así, Somalia seguirá  teniendo hambre mucho tiempo más.
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jueves 23 de febrero de 2012

Los tambores de la Memoria, Boubacar Boris Diop

Se me hace difícil resumir en unas pocas líneas ‘Los Tambores de la Memoria’, un libro con el que  Boubacar Boris Diop obtuvo el gran premio de la República de Senegal para las Letras en 1990.

En esta novela se mezcla lo real con la ficción, la política con el idealismo, los hechiceros con la modernidad, las mujeres tradicionales con las actuales… Y se entremezclan también los tiempos narrativos y los narradores: el libro te lleva de adelante a atrás y del punto de vista de un protagonista a otro. Un coro de relatos que al principio cuesta seguir pero que le da verdadera profundidad a la historia.

Una historia que se cuenta en varios planos. Tenemos como protagonista a Fadel, -hijo de un sindicalista que luchó contra la colonización pero que se ha convertido hoy en un multimillonario afín al poder-, y que vive hipnotizado por la reina Johanna Simentho, heroína de la lucha contra la colonización de la que no llegamos a saber si es ficción o realidad. La búsqueda de esta reina de Wissombo, a medio camino entre el mito y la historia, llevará a Fadel a la muerte, perseguido por un régimen que no quiere que resurja su recuerdo.

Juanto a Fadel nos encontramos a varios miembros de su familia, personajes secundarios pero muy importantes de los que Boubacar Boris Diop se sirve para hablarnos de diversos temas, como la del papel de la juventud, las mujeres, las creencias animistas, la pobreza… Conocemos así al hermano de Fadel, Badou, un revolucionario de corte marxista que es quien da a conocer a la reina Johanna a Fadel: “Te concedo que Johanna Simentho no es un ser imaginario. Sé que nació en 1920 y que es posible, incluso, que siga viva aún. Se la vio por última vez, al parecer, en Tombuctú, en 1946. ¿Y luego? Se las hizo pasar moradas a los franceses, es cierto, se dice también que abogó por la igualdad entre el hombre y la mujer, en fin, tuvo una vida muy repleta”; a su madre, Adja Déguène, "la esposa modelo, es decir dócil y aterrorizada, sentada de la mañana a la noche en el centro del patio. (..) Creo por lo demás que madre no ha salido prácticamente nunca de casa, salvo para ir en peregrinación a La Meca”; al viejo Khoulé o a Thiemoko el Hechicero, que interroga a los Seres invisible: y por supuesto Ismaila –un joven burócrata que pretende vivir sin complicarse la vida- y Ndella, una indescriptible mujer especialmente unida a Fadel. Serán estos dos últimos quienes den a conocer su historia.
Imagen de la heroína de la Resistencia contra la
colonización, Aline Sitoé Diatta. Fuente: Solidarite Nord Sur

El libro nos sitúa en Senegal, en las primeras décadas de la Independencia, pero no pretende hacer un relato histórico de su tiempo. Aunque algunas situaciones puedan ser reconocibles, no se ajusta a la realidad del país. Así, el libro nos presenta un país liderado por un tirano que no duda en torturar y asesinar a sus enemigos, algo que no cuadra con la figura de Léopold Sedar Senghor (presidente de Senegal entre 1960 y 1980). Boubacar Boris Diop explicaba en esta entrevista (muy buena para entender mejor el libro) con Pablo Martín Carbajal el porqué de esta decisión: “Senegal es uno de los raros países africanos en donde jamás ha habido ni dictadura militar ni golpe de estado, y yo, novelista senegalés, invento a un General Adelezo que no tiene nada que ver con mis vivencias políticas reales. ¿Cómo explicar esta paradoja? Debo admitir que escribí esta novela en un periodo de mi vida donde, como muchos de los intelectuales africanos -incluso todavía hoy-, tenía una lectura muy globalizadora de la historia de África. Quiero decir que hablando de un país africano en particular, yo le daba el trato de otros países del continente radicalmente diferentes del país elegido”.

En la misma entrevista me enteré también de que la historia de la reina Johana se basa en una figura histórica y real: la de Aline Sitoe Diatta, una luchadora contra la colonización francesa, que trabajó de asistenta en casas de Dakar y que llegó a ser conocida como la Juana de Arco africana.

Una historia más que interesante que … ¡se queda para otro post!

Disfruten del libro




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miércoles 8 de febrero de 2012

La puerta de no retorno

Alphonse Zannou debió de ser uno de los primeros africanos en instalarse en España. Corría el año 1968 cuando este pintor beninés recaló en nuestro país tras pasar por Francia, adonde había llegado atraído por esa Europa en la que, creía, todos eran ricos. Era el más pequeño de una familia de seis hermanos y prometió a su madre, viuda, que pronto volvería. Pero entre unas cosas y otras, las dificultades económicas, los hijos, el trabajo… los años pasaron y ha tardado casi cuatro décadas en volver a pisar su país de origen. Este es el punto de partida, tomado de la vida real, de La puerta de no retorno, la cinta en la que Santiago Zannou, ganador de tres Goyas por El truco del Manco, enfrenta a su padre con su pasado y nos ofrece a los espectadores un poco de esa África real que a veces es tan difícil ver.

 

El viaje comenzó en realidad tres años antes de empezar a rodar: “Estuve recorriendo Benín, visité la tumba de mi abuela, conocí su tierra y sus familiares y fue entonces cuando decidí que tenía que llevar a mi padre”, cuenta Santiago, el artífice de esta película.

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martes 31 de enero de 2012

Mafalala: El corazón cultural de Maputo

Qué tienen en común Eusebio, -estrella del futbol en los años 60-, Samora Machel –primer presidente del Mozambique independiente- y el gran poeta José Craveirinha? Todos ellos nacieron o pasaron una parte importante de su vida en Mafalala, emblemático barrio de Maputo que destaca por su actividad cultural y su importancia histórica en los años anteriores a la Independencia. Un barrio que ahora podemos conocer gracias al libro “Mafalala, guía cultural del Barrio Histórico de Maputo”, de Alejando de los Santos Pérez.

Imagen de la Exposición Mafalala Blues / Camila de Sousa

Surgido a principios del siglo XX y poblado principalmente por los inmigrantes de todo el país que se trasladaban a la capital, entonces llamada Lourenço Marques, Mafalala es y fue siempre un barrio de casas de zinc y madera, de callejuelas sin asfaltar y muchachos correteando por las calles.

Una geografía que no ha cambiado en lo sustancial hasta el día de hoy, y entre la cual se fue formando un fuerte núcleo de resistencia cultural y política al apartheid que, de facto, impusieron los portugueses en Mozambique. Aunque sin nombrarlo como tal y sin llegar a tener la repercusión que tuvo la división racial de la vecina Sudáfrica, la ex colonia portuguesa vivió su propia segregación llegando hasta el punto de que “los indígenas estaban obligados a llevar un Carné Indígena que les limitaba el acceso a la ciudad de cemento (...) en los transportes públicos estaban obligados a ir de pie en las zonas traseras (…) y no tenían acceso a las zonas de recreo de la playa (…)”.

Una calle de Mafalala en la actualidad. Foto: Ivan Laranjeira

Estas y muchas otras discriminaciones fueron alimentando el movimiento independentista que se fraguó al calor de las ideas que los mineros (magaíças) que trabajaban en Johannesburgo aprendían de sus vecinos sudafricanos y propagaban a su vuelta. Nos lo cuenta el libro de Alejandro de los Santos Pérez, “Mafalala, guía cultural del Barrio Histórico de Maputo”, publicado por Plataforma Editorial con el apoyo de la Fundación Turismo Solidario y Sostenible en África, de Banesto. Un volumen que recoge una pequeña parte de esta historia trágica de Mozambique pero que se centra sobre todo en el aspecto más cultural del barrio.


Agitación política y cultural
Porque el fuerte movimiento intelectual de los años 40 y 50 tuvo su centro neurálgico precisamente en Mafalala, donde la gran poeta Noémia de Sousa y el escritor José Craveirinha redactaron el primer manifiesto anticolonialista. El barrio se agitaba políticamente al mismo tiempo que no dejaban de surgir nuevas manifestaciones culturales. Allí surgió la “marrabenta” , producto de la influencia de las nuevas músicas de occidente sobre los ritmos tradicionales mozambiqueños, y allí se desplegó la primera bandera del Mozambique independiente.

Hoy todavía se puede visitar en el barrio la casa-museo de José Craveirinha -con un guía de lujo: su propio hijo-; la mezquita de Baraza, construida por musulmanes procedentes de las Islas Comores y que sirvió como punto de encuentro para muchas reuniones secretas; la iglesia de Munhuana y lo que todavía queda de la Plaza de Toros Monumental, quizás el último reducto exótico de los portugueses en el país, inaugurada en 1956 y hoy completamente en desuso.

Además el barrio es un lugar excepcional para conocer lugares con música en directo (como el Bar do Lima), mercados tradicionales y asociaciones culturales que trabajan por mantener su vitalidad a pesar de las dificultades. Asociaciones en las que sobresale el trabajo de las mujeres, que han tomado las riendas y se han puesto manos a la obra para dinamizar el tejido social y productivo de Mafalala. Así sucede, por ejemplo, con la agrupación musical Tufo da Mafalala, a través de la cual sus integrantes se ganan la vida; con las responsables de Iverca, o con la bailarina de danza contemporánea Janet Mulapha, que llevó la obra Mafalala por diversos países europeos. Sin duda, un lugar con mucho que descubrir.

Jóvenes bailando Marrabenta en la Associaçao Africana. Archivo fotográfico personal de Elarne y Fedo Cariano.

* Las imágenes están extraídas del libro 'Mafalala, Guía Cultural del Barrio Histórico de Maputo'.
* El Texto se publicó originalmente en GuinGuinBali; allí podéis leer también una entrevista con su autor, Alejandro de los Santos Pérez, que nos exlica cómo conoció el barrio y decidió crear este libro. 
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jueves 26 de enero de 2012

¿Cómo twitea África?

Sudáfrica, Kenya, Nigeria, Egipto y Marruecos están en el top five de los países que más twitean. Era de esperar y la actividad se ha notado ya en movilizaciones como el #occupynigeria.

El  estudio ha analizado unos 12 millones de tweets en los últimos tres meses y más del a mitad se han enviado a través de teléfono móvil (57%).

Está claro que las redes sociales no son sólo cosa de Europa y Estados Unidos. Pero ¿cómo de grande es la brecha tecnológica?






Vía The Guardian
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lunes 23 de enero de 2012

Acabemos con los CIEs



La noche de Reyes fue trágica para Ibrahim Sissé. Era un muchacho de 21 años, nacido en Guinea Conakry. Había sido detenido por la policía el 5 de diciembre pasado, cuando intentaba saltar la valla de Melilla que marca la frontera entre Marruecos y España, entre África y Europa. Más de dos semanas después, tras pasar a disposición judicial, fue trasladado a la Península para su expulsión y retenido, mientras tanto, en el centro de internamiento de extranjeros (CIE) de la Zona Franca, en Barcelona. Era el día de San Honorato, y los niños de San Ildefonso cantaban premios. La vigilia de Reyes, pasada la medianoche, en la celda junto a otros cinco subsaharianos, se encontró mal, al parecer debido a dificultades respiratorias. De nada sirvió, cuando llegó, demasiado tarde, la asistencia sanitaria: ya estaba muerto. Muy recomendable leer el texto entero.

La desafortunda muerte de este joven ha servido para movilizar a la sociedad contra los CIEs, para que se hable de estos centros de internamiento y a las asociaciones ciudadanas se unan otros organismos como el Defensor del Pueblo y los medios de comunicación. 


Vamos por el buen camino. A ver si entre todos somos capaces de cerrar, de una vez, los Centros de Internamiento de Extranjeros.



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jueves 19 de enero de 2012

Crisis sanitaria en República Centroafricana

La República Centroafricana presenta cifras de mortalidad tres veces superiores al nivel de emergencia y vive desde hace años una grave crisis sanitaria de la que apenas se oye hablar. Hoy, la esperanza media de vida se sitúa en los 48 años, la segunda más baja del mundo.


Sala de pacientes de tuberculosis en el Hospital de Batangafo.
Foto: Anna Surinyach

Con un tamaño similar a Francia, pero con tan solo cuatro millones de habitantes, la República Centroafricana se encuentra desde siempre al margen de la Comunidad Internacional y prácticamente apartada del circuito de las grandes agencias de ayuda y los medios de comunicación occidentales. Esto, sumado a la apatía y la corrupción rampante en el Gobierno, que no ha sido capaz de lanzar una petición de ayuda directa y al que ninguna Agencia considera una contraparte creíble, terminan por cerrar un círculo que se ha convertido en un callejón sin salida para los ciudadanos del país. 

Salir de Bangui, la capital, es adentrarse en un país sin apenas infraestructuras –existen tan sólo unos 200 kilómetros de carreteras asfaltadas-, en el que las comunicaciones se convierten en una verdadera pesadilla y el abastecimiento de alimentos y medicinas es en muchos casos misión imposible. Más teniendo en cuenta que la población se encuentra dispersa en un territorio enorme y que los únicos hospitales se encuentran en las grandes ciudades.  

Por otro lado, a diferencia de algunos de sus vecinos, la República Centroafricana no dispone –para bien o para mal- de grandes recursos naturales –salvo algunas minas de diamantes en el Este- y la mayoría de la población se dedica a la agricultura de subsistencia, a merced de la climatología.

En estas condiciones, se viene gestando desde hace años una verdadera emergencia sanitaria, silenciosa pero brutal, que Médicos Sin Fronteras ha constatado a través de diversos estudios realizados en los últimos meses. Una emergencia que no responde a un detonante concreto, sino que es una suma de todos ellos: no se ha producido por una sequía, ni por una subida del precio de los alimentos, ni siquiera por el estallido de un conflicto armado. Se trata de todo y nada a la vez.

Conflictos existen, sí, pero son de baja intensidad: salteadores de caminos, grupos organizados que atacan a la población (especialmente en el norte), mafias que sobreviven del cobro de peajes –a personas y cargas de medicamentos- y grupos armados provenientes de los países de alrededor.

El precio de los alimentos ha aumentado, como en otros lugares, pero el país no se encuentra en situación de hambruna, y las condiciones climáticas, aunque no han sido del todo buenas, no han supuesto el fin de las cosechas. Así que nos encontramos con una situación de crisis sin detonante claro, sin momento álgido y sin imágenes impactantes. Lo necesario para que el Gobierno no se haya interesado nunca por poner a la Sanidad entre su lista de prioridades; un sector al que tan sólo se dedica el 11% del gasto total del Estado. Y para que los países occidentales miren hacia otro lado.

Prueba de diagnóstico de malaria a un niño en una clínica móvil cerca de Batangafo. Foto: Anna Surinyach. Dicen los expertos de MSF que la prueba de la malaria es algo casi tan habitual como rellenar la ficha con el nombre del paciente. Porque precisamente esta enfermedad es una de las que más muerte causa: se calcula que todos los habitantes de República Centroafricana la sufren, de media, una vez al año.   

La consecuencia es una crisis sanitaria nacional que ha dejado niveles de mortalidad excepcionalmente altos provocados por enfermedades fácilmente prevenibles o de rápida curación si se detectaran a tiempo. Así, la República Centroafricana es uno de los pocos países donde todavía existe la llamada enfermedad del sueño (provocada por la picadura de la mosca tse-tse), donde la prevalencia de la malaria es alarmante (todos los habitantes se infectan, de media, al menos una vez al año) y las tasas de tuberculosos se han duplicado entre 1990 y 2009. Por no hablar del VIH y otras enfermedades. A todo ello se suma la falta de personal cualificado, la escasa cobertura vacunacional y los problemas de desabastecimiento de medicamentos, que en ocasiones pueden durar meses.

El resultado es una total falta de asistencia médica entre buena parte de la población, que desespera mientras observa que la situación no sólo no mejora, sino que se agrava con los años. Es, en palabras de Alberto Cristina, responsable de operaciones de Médicos Sin Fronteras, un “desierto sanitario” en el que no se avista solución a corto plazo.

Una situación de tal gravedad que ha llevado incluso a la organización a plantearse un cambio en su estrategia tradicional. Si históricamente se ha dedicado a la Ayuda Humanitaria –especialmente en situaciones de conflicto-, en República Centroafricana Médicos sin Fronteras ha decidido reorientar algunas de sus operaciones hacia programas a más largo plazo. Básicamente, “porque no sería realista pensar ahora en una posible salida del país”, explican sus responsables. Porque la crisis es crónica, estructural y sin fecha de caducidad.

En la actualidad, MSF, que lleva trabajando en el país desde 1997, destina al país unos fondos casi similares a todo lo que invierte el Estado en Salud y trabaja dando apoyo a nueve hospitales y 36 centros de salud. Para los próximos años, la organización pretende ampliar sus áreas de trabajo, pero sobretodo seguir presionando para que tanto el Ejecutivo de Bangui como los países occidentales actúen ante esta crisis sanitaria. 

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viernes 13 de enero de 2012

Nigeria y el petróleo

Nigeria lleva cuatro días de huelga general y los sindicatos han amenazado hoy con parar la producción de petróleo del país. Al mismo tiempo, durante el último mes se han producido numerosos ataques de la secta islamista Boko Haram contra cristianos, especialmente en el norte del país. Dos situaciones muy graves que hacen que Abuja se enfrente a una de las crisis más importantes de los últimos años. De cómo se resuelva esta emergencia dependerá mucho buena parte del futuro de África occidental.

Imágenes del cuarto día de huelga y manifestaciones en Nigeria. Foto: Save Nigeria Group


Sin intención de ser tremendista, lo cierto es que Nigeria es una de las tres grandes potencias africanas y su influencia es enorme en los países de su entorno. Con una población de 152 millones de personas, -es el país con más habitantes de toda África-, y una producción diaria de 2,4 millones de barriles de petróleo, Nigeria se ha convertido desde hace ya unos años en la gran locomotora del oeste africano. Miembro de la OPEP desde 1971 y con unas inmensas reservas petrolíferas, de su crecimiento y estabilidad depende también la de pequeños estados que, en cierta manera, orbitan en torno a ella, tales como Benín, Togo, Níger o Camerún.

Cartel burlesco hacia el presidente del Gobierno, Goodluck Jonathan  (al que muchos llaman Badluck).
Su nombre se ha convertido en acrónimo de: "elegido con la única función de dañar a los nigerianos",
más o menos). Foto: Save Nigeria Group

¿Qué ha sucedido? Ha sucedido que los nigerianos no entraron lo que se dicen con buen pie en el nuevo año. El 1 de enero, el presidente Goodluck Jonathan sorprendía al país con la noticia de que quedaban suspendido el subsidio que desde hace años permite a los ciudadanos disfrutar de una gasolina barata. A partir de ese día, el litro de gasolina pasaba de costar 30 a 70 céntimos de euro el litro. ¡Más del doble!. Imaginémonos lo que ocurriría si eso pasase mañana en España. Imagínatelo en un país en el que el 57% de la población vive con menos de dos dólares al día. Cuesta creerlo, pero es cierto. Un aumento de precio que es inmediatamente repercutido en todos los productos de venta final al consumidor: transportes públicos, alimentos… Por menos se armó en Túnez…

La respuesta de la ciudadanía no se hizo esperar y este mismo lunes comenzó una huelga general –hasta el momento indefinida- acompañada de movilizaciones y protestas en todas las grandes ciudades del país y en las redes sociales. (muy bien explicado por Samuel en su blog: Quilombo  y por Laura Gallego en GuinGuinBali.

Y así hasta hoy, día en el que los sindicatos han amenazado con paralizar la producción de crudo y el Gobierno ha accedido, por fin, a sentarse a dialogar con ellos. El problema es que ninguna de las partes parece querer dar su mano a torcer. El presidente escuda su decisión en que el dinero ahorrado en los subsidios irán a parar en la creación de infraestructuras que, a la larga, serán beneficiosas para el país. El problema es que esto no se lo cree nadie en Nigeria dado el historial de corruptelas y desvío de fondos de éste y los anteriores gobiernos. Un dato lo dice todo: 50 años siendo uno de los principales exportadores de petróleo del mundo y la mitad de la población viviendo por debajo del umbral de pobreza.

Por otra parte, dicen algunos economistas que el subsidio de la gasolina es ‘ineficiente’ para el país (algunos coches, por ejemplo, funcionaban con gasolina en lugar de con el diésel que les correspondía sólo porque aquella era más barata, y además, el bajo precio desincentiva la inversión para la creación de refinerías en el país, que apenas hay: o sea, que exportan el crudo y luego tienen que importar el refinado). Y puede que tengan razón, pero resulta que es el único beneficio que han visto los nigerianos de todo ese oro negro que mana debajo de sus pies. Además, es de locos duplicar el precio de algo tan básico como la gasolina de un día para otro. Y por si fuera poco, es que en el tema del petróleo, llueve sobre mojado.


La historia de Nigeria, como todas, es complicada, repleta de enfrentamientos, golpes militares, problemas religiosos… Nada nuevo, la verdad, que en España sabemos de eso. Pero sí tiene una particularidad: y es que todo o casi todo parece ir asociado de un modo u otro al petróleo. O a la lucha por él.

Colonizada por los ingleses, que quisieron crear allí un país grande y poderoso, Nigeria agrupa a tres regiones bastante bien diferenciadas y diferentes etnias. Los británicos la fueron construyendo desde el siglo XIX a través de diversos protectorados, consulados, federaciones y demás y la concedieron la independencia en 1960, sin sangre ni guerra de liberación, todo muy educado, como son ellos.

Imágenes de la Celebración de Independencia de NIgeria, 1960.
Fotos: Nigeria's 50th Anniversary
Era, una más, la gran esperanza del continente. Seis años después, un golpe de Estado implantaba un gobierno militar y tan sólo un año más tarde, Biafra se declaraba independiente y daba comienzo una brutal guerra civil  de la que ya hemos hablado aquí. La segregación estaba en parte motivada por causas étnicas  (Nigeria había nacido de forma artificial, tras la decisión de Gran Bretaña de unir tres de sus posesiones en una; al hacer esto, la población se había estructurado por etnias, siendo una de ellas la de los ibos –mayoritariamente cristianos y predominantes en la zona oriental-, que más tarde se autoproclamaría independiente bajo el nombre de Biafra), pero también el petróleo estaba implicado: justo el año anterior se habían descubierto importantes pozos petrolíferos en su territorio.

Biafra se encuentra justo en la zona del Delta del Níger, tristemente famoso por los vertidos y accidentes que una y otra vez  ha producido la petrolera Shell en la zona. 


La guerra termina con la rendición de Biafra tras un bloqueo absoluto que provocó la muerte de unos dos millones de personas y una Federación Nigeriana muy fortalecida. Es entonces cuando el país se comienza a posicionar como uno de los primeros exportadores y productores de crudo. En 1971 entra a formar parte de la OPEP y crea la Compañía Nacional de Petróleo. Desde entonces, tal y como explica la periodista gallera Aloia Álvarez Féans en el libro Nigeria, brechas de un petroestado”, editado por Casa África  y Catarata,  “el Gobierno federal controla todo el crudo nigeriano a través de la compañía estatal -Nigerian National Petroleum Corporation (NNPC)-, gracias a la participación en forma de joint ventures con las compañías que operan en el país y dominan el sector. A saber: Shell (angloholandesa), Chevron Texaco y ExxonMobil (estadounidenses), Agip (italiana) y Total (francesa). Entre las cinco poseen el 98% de las reservas y activos que se encuentran en Nigeria. Alrededor de unas 50 firmas, más pequeñas, completan el círculo”.

Poco más que decir. Así se entiende lo de Ken Saro Wiwa , algunos informes de la ONU  y muchas otras cosas más.

Y esto no ha cambiado ni con los gobiernos militares, ni con el primer presidente elegido democráticamente, Olusegun Obasanjo, ni con el segundo, Umary Yar’ Adua, ni parece tampoco que con el tercero: Jonathan Goodluck, a pesar de que proviene él mismo de la región del Delta. No es de extrañar, pues, que la que puede ser la mayor crisis de la joven democracia del país esté, precisamente también, relacionada con el petróleo.



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jueves 29 de diciembre de 2011

“Voces de Mozambique”. La historia de Josina Machel

Me enteré por casualidad de que ayer ponían el documental  ‘Voces de Mozambique’ en la Filmoteca. Había oído hablar de él pero no había podido ir a verlo en el estreno, así que allí me planté puntual para no perderme esta película, de la que me llevé un par de gratas sorpresas. 

Josina Machel, cuando ya se había unido
a la guerrilla del Frelimo.
Fuente: Mozambiquehistory.net

El documental reconstruye la historia de Josina Machel, una de las primeras mujeres  que entraron a formar parte de la guerrilla del FRELIMO (Frente de Liberación de Mozambique) que luchaba por la liberación de Mozambique, y una de las más ardientes defensoras de la liberación de la mujer, fuertemente reprimida en aquellos primeros años 60.

Parte el documental de un hecho simbólico: en Mozambique el Día de la Mujer se celebra no el 8 de marzo, como en Occidente, sino el 7 de abril, en recuerdo precisamente del día en el que murió Josina, con tan sólo 25 años de edad.  –Lo mismo sucede en Sudáfrica, donde este día se conmemora el 9 de agosto, en recuerdo a la revuelta de las mujeres ante la imposición del Apartheid de que llevaran el libro de pases-. 

Hilado a través de una joven investigadora, Josina Malique (el nombre no es casualidad, sus padres se lo pusieron porque nació precisamente el día que murió la otra Josina)  que busca el recuerdo de la heroína mozambiqueña por todo el país, en el documental aprendemos que con tan sólo 16 años, Josina dejó el instituto donde estudiaba con la firme intención de unirse a la guerrilla, que operaba desde la vecina Tanzania. Su intento de huida –fue apresada en la frontera- le valió sus primeros meses de cárcel, pero esto no le amedrentó para volverlo a intentar, en esta ocasión con más suerte.

Cuando pudo por fin unirse a la guerrilla, participó en la creación de un incipiente servicio social y de enseñanza para jóvenes mozambiqueños en Tanzania y más tarde entró a formar parte del 'Batallón femenino'. Era joven, inteligente y decidida: le ofrecieron una beca para ir a estudiar a Europa pero decidió continuar en primera línea de la lucha. Es así como llegó, junto a otras 25 mujeres, al campo de entrenamiento de Nachingweya, en la zona liberada de Cabo Delgado, al norte de Mozambique. Allí conocería a Samora Machel, futuro primer presidente del Mozambique independiente y su futuro marido. Juntos tuvieron un hijo, pero muy pronto Josina comenzó a darse cuenta de que algo no iba bien. No era capaz de aguantar los entrenamientos y las largas marchas, se sentía constantemente fatigada y débil.  A los pocos meses, el 7 de abril de 1974, murió sin poder ver el momento de liberación de su patria. Fue enterrada en Tanzania, hasta que pudo volver a su país, ya indendiente, en 1975. Una historia sin duda trágica que tenía todos los ingredientes para convertirla en la heroína del pueblo y las mujeres mozambiqueñas.


Janet Mondlane, durante el entierro de su marido, asesinado en 1969.
A la izquierda, con los brazos cruzados, se encontraba el entonces
presidente de Tanzania, Julius Nyerere. Fuente: 'No easy Victories'
Y en medio de esta historia, aparece una mujer blanca, con perfecto acento inglés, hablando de los años que pasó con Josina en los campamentos de guerrilleros. ¿? ¿y ésta quién es? Pues otra mujer a la que bien le podrían ahcer también un documental. Se trata de Janet Mondlane, viuda nada más y nada menos del fundador del Frelimo. ¿Pero qué hacía allí? La Wikipedia nos lo aclara: nacida en 1935 en Illinois en una familia de clase media-alta, conoció al que sería su marido durante una especie de campamento de verano para jóvenes, adonde Eduardo Mondlane había ido a dar una conferencia sobre el futuro de África. Cinco años después se casaron y en 1963 se trasladaron a Mozambique para comenzar la ‘lucha de liberación’ contra los colonizadores Portugueses. 


 

Y otro descubrimiento más, ver cómo Samora Michel supo utilizar el cine –noticiero incluido: Kuxacanema- como modo de concienciación (y quizás también adoctrinamiento) social, y descubrir que su equipo dejó miles de rollos de película grabados, especialmente desde el momento de la independencia, pero también del entrenamiento en los campos de guerrilleros, de los discursos y de las celebraciones. Un ingente material que se ha ido perdiendo tras las casi dos décadas de guerra y la posterior etapa de posguerra, pero de la que todavía se pueden salvar algunas joyas. De ello se ocupa el Instituto Nacional de Cine de Mozambique, que se encuentra en proceso de recuperación de los archivos. 

Con su moto, Ercilia recorre decenas de kilómetros para
reunirse con mujeres campesinas. Más info, aquí.
Pero el documental no se queda sólo en el pasado. Se acerca también al día a día de las mujeres mozambiqueñas de hoy y nos presenta al resto de voces que hacen de éste mucho más que un documental histórico. Conocemos así a Vania, ingeniera de 28 años que reconstruye el edificio histórico más emblemático de Maputo, en el que se originó el movimiento clandestino de liberación Mozambicana.  Tenemos también a Ercília, presidenta de la Cooperativa de mujeres de Chokwe, al sur de Mozambque; y a Esperanza Muthemba, hermana mayor de Josina Machel, que también participó en la lucha de liberación y hoy sigue tabajando por la mujer a través de la tradición oral. 








Cartel promocional de la película 'Voces desde Mozambique'

Un completo documental que nos descubre la Voz de muchas mujeres, de ayer y de hoy, de las que apenas se conocen datos y que han sido relegadas por la Historia. Noventa minutos para conocer mejor la lucha de los negros de Mozambique frente a los colonizadores portugueses, pero también la de las mujeres, gracias a fotos y vídeos de archivo que se entremezclan con entrevistas a personalidades como Graça Machel, segunda esposa de Samora Machel y actualmente casada con Nelson Mandela, que trabaja en favor de los derechos humanos de niños, mujeres y refugiados, o de Rosa Langa, periodista y escritora mozambiqueña.

Escrita y dirigida por Susana Guardiola y Françoise Polo, la película es una producción de Bausan Films, una productora que ya ha trabajado sobre otros temas africanos y que es responsable también de la excelente ‘María y yo’, sobre una joven autista. 



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martes 27 de diciembre de 2011

Expresiones del África Negra


Expressions de l'Àfrica Negra a Barcelona from Oriol Bosch on Vimeo.


¿Qué es el arte africano? ¿Es un africano haciendo arte o es algo más?.

Un documental que muestra la vida y el trabajo de 12 artistas africanos en Barcelona.  Dirigido por: Sara Losa y Tania Adam. Desde aquí, enhorabuena por este trabajo.

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